El Zopilote De Oro De Chumatlán
Nos escribió una seguidora para compartirnos la versión que le contaba su familia, una historia que viene desde su tatarabuelo. Se las compartimos con mucho respeto:
"Mi tatarabuelo fue uno de los fiscales que bajaban a hacer limpieza en la cueva del Zopilote de Oro, adentro era como una capilla. Eso contaba mi bisabuelo ya que él bajaba con su papá cuando tenía entre 8 o 9 años.
La limpieza de la capilla era cada semana ya que el sacerdote celebraba las misas semanalmente. Todos los objetos que se encontraban ahí eran de oro, candelabros, copas... hasta la silla del sacerdote también. En otra mesa se encontraba el Zopilote de Oro dentro de una bandeja que también era de oro.
Decía mi bisabuelo que el Zopilote tenía sus huevos de oro y que cada vez que entraban lo encontraban picando sus huevos. Ellos al salir le enderezaban la cabeza, pero cuando volvían a entrar a la semana siguiente lo encontraban en la misma posición.
Los abuelos de ese entonces llegaron a la conclusión de que por eso el pueblo no podía crecer, porque el Zopilote picaba sus huevos.
Un día, cuando bajaban nuevamente los fiscales a la capilla, se llevaron la gran sorpresa de que la entrada estaba cerrada completamente como por arte de magia, ya nunca pudieron entrar, como si la entrada nunca hubiera existido. La iglesia que conocemos ahorita ya estaba, ya que data desde los tiempos de la colonia.
Desde que se cerró la cueva, los sacerdotes comenzaron a celebrar sus misas en la iglesia grande.
Tiempo después llegaron al pueblo unos gringos que habían escuchado hablar del Zopilote de Oro. Su intención era encontrar el tesoro y llevárselo. Querían derrumbar la iglesia para poder llegar a la cueva, a cambio les dijeron a los habitantes que les iban a construir una iglesia más grande y más bonita, en el espacio que ocupa hoy en día la casa de Don Germán Pérez, pero la gente no aceptó.
Los abuelos dijeron que si se llevaban el Zopilote de Oro y todo lo demás, Chumatlán se iba a quedar pobre. Dice mi mamá que mi bisabuelo decía que el Zopilote de Oro se dio cuenta que iban a venir por él y que por eso se ocultó de todos. A los gringos les dijeron que mejor se fueran, los abuelos y toda la gente los corrieron.
Mi bisabuelo murió más o menos por el año de 1977, tenía alrededor de 90 o 95 años. Cuando la cueva se cerró él tenía entre 8 o 9 años."
Esto es lo que nos comparte nuestra seguidora, es lo más verídico para ella porque su bisabuela fue una de las personas que llegó a entrar a la cueva del Zopilote de Oro.
Créditos: Margarita Perez
¿Tú qué versión conoces? ¿Tus abuelos te contaron algo similar? Cuéntanos en los comentarios. ¡Que no se pierda nuestra historia!
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"Mi tatarabuelo fue uno de los fiscales que bajaban a hacer limpieza en la cueva del Zopilote de Oro, adentro era como una capilla. Eso contaba mi bisabuelo ya que él bajaba con su papá cuando tenía entre 8 o 9 años.
La limpieza de la capilla era cada semana ya que el sacerdote celebraba las misas semanalmente. Todos los objetos que se encontraban ahí eran de oro, candelabros, copas... hasta la silla del sacerdote también. En otra mesa se encontraba el Zopilote de Oro dentro de una bandeja que también era de oro.
Decía mi bisabuelo que el Zopilote tenía sus huevos de oro y que cada vez que entraban lo encontraban picando sus huevos. Ellos al salir le enderezaban la cabeza, pero cuando volvían a entrar a la semana siguiente lo encontraban en la misma posición.
Los abuelos de ese entonces llegaron a la conclusión de que por eso el pueblo no podía crecer, porque el Zopilote picaba sus huevos.
Un día, cuando bajaban nuevamente los fiscales a la capilla, se llevaron la gran sorpresa de que la entrada estaba cerrada completamente como por arte de magia, ya nunca pudieron entrar, como si la entrada nunca hubiera existido. La iglesia que conocemos ahorita ya estaba, ya que data desde los tiempos de la colonia.
Desde que se cerró la cueva, los sacerdotes comenzaron a celebrar sus misas en la iglesia grande.
Tiempo después llegaron al pueblo unos gringos que habían escuchado hablar del Zopilote de Oro. Su intención era encontrar el tesoro y llevárselo. Querían derrumbar la iglesia para poder llegar a la cueva, a cambio les dijeron a los habitantes que les iban a construir una iglesia más grande y más bonita, en el espacio que ocupa hoy en día la casa de Don Germán Pérez, pero la gente no aceptó.
Los abuelos dijeron que si se llevaban el Zopilote de Oro y todo lo demás, Chumatlán se iba a quedar pobre. Dice mi mamá que mi bisabuelo decía que el Zopilote de Oro se dio cuenta que iban a venir por él y que por eso se ocultó de todos. A los gringos les dijeron que mejor se fueran, los abuelos y toda la gente los corrieron.
Mi bisabuelo murió más o menos por el año de 1977, tenía alrededor de 90 o 95 años. Cuando la cueva se cerró él tenía entre 8 o 9 años."
Esto es lo que nos comparte nuestra seguidora, es lo más verídico para ella porque su bisabuela fue una de las personas que llegó a entrar a la cueva del Zopilote de Oro.
Créditos: Margarita Perez
¿Tú qué versión conoces? ¿Tus abuelos te contaron algo similar? Cuéntanos en los comentarios. ¡Que no se pierda nuestra historia!
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