El Niño Diabólico de Río Viejo
Una noche lluviosa de octubre, dos hombres regresaban a caballo rumbo a Hidalgotitlán mientras los
relámpagos iluminaban el camino.
Cerca de Río Viejo escucharon el llanto de un bebé entre los matorrales. Se detuvieron y encontraron al
pequeño envuelto en trapos y hojas de plátano.
Decidieron llevarlo con ellos. Apenas retomaron el camino, el niño dejó de llorar y la tormenta pareció
hacerse todavía más fuerte.
Al subir por el barrial, el bebé habló con una voz impropia de un recién nacido y pidió que miraran su
diente. Un relámpago iluminó su rostro y los hombres distinguieron colmillos y una expresión monstruosa.
El terror se apoderó de los jinetes y la historia del niño encontrado durante la tormenta quedó como una de
las leyendas más recordadas de Hidalgotitlán.
relámpagos iluminaban el camino.
Cerca de Río Viejo escucharon el llanto de un bebé entre los matorrales. Se detuvieron y encontraron al
pequeño envuelto en trapos y hojas de plátano.
Decidieron llevarlo con ellos. Apenas retomaron el camino, el niño dejó de llorar y la tormenta pareció
hacerse todavía más fuerte.
Al subir por el barrial, el bebé habló con una voz impropia de un recién nacido y pidió que miraran su
diente. Un relámpago iluminó su rostro y los hombres distinguieron colmillos y una expresión monstruosa.
El terror se apoderó de los jinetes y la historia del niño encontrado durante la tormenta quedó como una de
las leyendas más recordadas de Hidalgotitlán.
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