El duende del estero de Tenechaco
Un relato recogido en Tuxpan cuenta que una persona caminaba por la orilla del estero de Tenechaco cuando distinguió una figura muy pequeña bajo un árbol de chaca.
Era casi el atardecer. El ser tenía apariencia de hombrecito, llevaba ropa de colores y hacía señas con las manos desde la orilla.
Cuando advirtió que había sido descubierto, se asustó y corrió. La escena quedó grabada en la memoria de quien la contó y después pasó a formar parte de las historias de los abuelos.
El estero, el árbol y la hora del encuentro sitúan la narración en un paisaje reconocible de Tuxpan, lo que le dio fuerza como leyenda local.
Con el tiempo se integró al conjunto de relatos de Día de Muertos y apariciones que circulan en la ciudad.
Era casi el atardecer. El ser tenía apariencia de hombrecito, llevaba ropa de colores y hacía señas con las manos desde la orilla.
Cuando advirtió que había sido descubierto, se asustó y corrió. La escena quedó grabada en la memoria de quien la contó y después pasó a formar parte de las historias de los abuelos.
El estero, el árbol y la hora del encuentro sitúan la narración en un paisaje reconocible de Tuxpan, lo que le dio fuerza como leyenda local.
Con el tiempo se integró al conjunto de relatos de Día de Muertos y apariciones que circulan en la ciudad.
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