La Jicarita Encantada de Temoyo
En el antiguo paraje de Temoyo, uno de los sitios donde generaciones de acayuqueños acudían por agua,
comenzó a contarse que en el arroyo aparecía una pequeña jícara que flotaba sola.
Quien la veía podía pensar que se trataba de un recipiente perdido, pero al intentar alcanzarla la jicarita
se alejaba suavemente, aun cuando el agua parecía quieta.
Algunos insistían y se internaban más en el arroyo; entonces la jícara cambiaba de rumbo, desaparecía entre
reflejos o reaparecía a una distancia imposible.
Los mayores relacionaban aquella aparición con el carácter encantado de Temoyo y advertían a los niños que
no siguieran objetos extraños en el agua.
Con los años el paraje cambió, pero la Jicarita Encantada quedó entre los relatos tradicionales más
recordados de Acayucan.
comenzó a contarse que en el arroyo aparecía una pequeña jícara que flotaba sola.
Quien la veía podía pensar que se trataba de un recipiente perdido, pero al intentar alcanzarla la jicarita
se alejaba suavemente, aun cuando el agua parecía quieta.
Algunos insistían y se internaban más en el arroyo; entonces la jícara cambiaba de rumbo, desaparecía entre
reflejos o reaparecía a una distancia imposible.
Los mayores relacionaban aquella aparición con el carácter encantado de Temoyo y advertían a los niños que
no siguieran objetos extraños en el agua.
Con los años el paraje cambió, pero la Jicarita Encantada quedó entre los relatos tradicionales más
recordados de Acayucan.
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