La Chancha Bruja
Cleofás era conocido por enamoradizo y por presumir que podía conquistar a cualquier mujer. Un día conoció a
Elisa y se casó con ella sin atender los rumores sobre la familia de la joven.
Sus amigos le advirtieron que Elisa provenía de una casa donde se practicaban brujerías, pero él tomó las
advertencias como envidia.
Con el tiempo comenzó a inquietarle que su esposa saliera con frecuencia, sobre todo de noche. Para
asustarla le contó que por las quebradas andaba una chancha embrujada.
Las ausencias de Elisa empezaron a coincidir con la aparición nocturna de una enorme chancha, y Cleofás
decidió averiguar qué estaba ocurriendo.
El descubrimiento lo obligó a aceptar aquello de lo que se había burlado: la mujer con la que vivía estaba
ligada al misterio que aterrorizaba las noches de Chinameca.
Elisa y se casó con ella sin atender los rumores sobre la familia de la joven.
Sus amigos le advirtieron que Elisa provenía de una casa donde se practicaban brujerías, pero él tomó las
advertencias como envidia.
Con el tiempo comenzó a inquietarle que su esposa saliera con frecuencia, sobre todo de noche. Para
asustarla le contó que por las quebradas andaba una chancha embrujada.
Las ausencias de Elisa empezaron a coincidir con la aparición nocturna de una enorme chancha, y Cleofás
decidió averiguar qué estaba ocurriendo.
El descubrimiento lo obligó a aceptar aquello de lo que se había burlado: la mujer con la que vivía estaba
ligada al misterio que aterrorizaba las noches de Chinameca.
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