LEYENDA DE CATEMACO

Los Tuxtlas

Región Los Tuxtlas

Historias y tradición oral que forman parte de la memoria cultural de Catemaco.

Escudo de CatemacoCatemacoVERACRUZ
Los Chaneques de la Selva y de las Aguas
TRADICIÓN ORAL

Los Chaneques de la Selva y de las Aguas

Cuenta la tradición que en las selvas, ríos, arroyos, manantiales, cascadas y lagunas de Catemaco habitan pequeños seres sobrenaturales conocidos como chaneques. Para los antiguos pobladores de Los Tuxtlas, estos seres estaban profundamente relacionados con la naturaleza y eran considerados habitantes y guardianes de lugares donde abundaban el agua, los animales y la vegetación. El propio Plan Municipal de Desarrollo de Catemaco recoge estas creencias como parte de las leyendas del municipio.

Se dice que durante el día permanecen ocultos entre los árboles, las cuevas, las piedras y los nacimientos de agua. Pero al caer la noche, especialmente cerca de los manantiales, pueden manifestarse y comenzar sus travesuras. La página turística oficial de Veracruz conserva precisamente una historia de Catemaco según la cual los chaneques cobran vida por las noches a orillas de los manantiales.

Los relatos cuentan que pueden esconder objetos, hacer ruidos inexplicables o confundir a quienes se internan en la selva. Un caminante puede conocer perfectamente un sendero y, después de encontrarse con un chaneque, comenzar a caminar en círculos hasta sentirse completamente perdido. Las tradiciones registradas por el municipio también los relacionan con grutas, cuevas y riberas de los ríos.

Pero los chaneques no son únicamente seres traviesos. En la cosmovisión tradicional de Los Tuxtlas aparecen también como guardianes de la naturaleza. Protegen determinados espacios naturales y están relacionados con los animales del monte y con los cuerpos de agua. Las fuentes culturales de Veracruz incluso distinguen diferentes clases de chaneques, algunos protectores y otros considerados peligrosos para las personas.

En Catemaco existe además la creencia en un mundo acuático sobrenatural relacionado con estas antiguas concepciones. La tradición sitúa ese espacio debajo de un cerro situado al oeste de la laguna, donde habitaría el Encanto, considerado dueño de las aguas y de los animales acuáticos.

Por ello, los antiguos relatos enseñaban que quien entraba en determinados lugares de la selva debía hacerlo con respeto. El monte, los manantiales y las lagunas no eran espacios vacíos: tenían guardianes.

Así permanece la leyenda de Los Chaneques de la Selva y de las Aguas: pequeños y misteriosos habitantes de Catemaco que pueden jugar con los viajeros y hacerlos perder el camino, pero que también representan la antigua idea de que la selva y el agua tienen dueños que deben ser respetados.
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