LEYENDA DE CATEMACO

Los Tuxtlas

Región Los Tuxtlas

Historias y tradición oral que forman parte de la memoria cultural de Catemaco.

Escudo de CatemacoCatemacoVERACRUZ
La Princesa Nanciyaga
TRADICIÓN ORAL

La Princesa Nanciyaga

Cuenta la leyenda que en tiempos antiguos vivía en las inmediaciones de la Laguna de Catemaco una hermosa princesa llamada Nanciyaga. La tradición la describe cruzando las aguas desde la isla de Totogochio para llegar hasta el arroyo de Agua Agria, donde se bañaba y cubría su piel con el lodo mineral del lugar. Esta parte del relato está recogida incluso por el Diccionario Enciclopédico Veracruzano de la Universidad Veracruzana.

Una versión más extensa de la leyenda cuenta que Nanciyaga era una princesa olmeca, hija del rey Tsanay. Cada mañana realizaba aquel recorrido acompañada por un enorme cocodrilo que parecía protegerla mientras atravesaba las aguas de la laguna.

Pero aquel cocodrilo guardaba un secreto: en realidad era Uspin, un príncipe popoluca y nahual enamorado de Nanciyaga. Gracias a sus poderes podía adoptar la forma del enorme reptil y acercarse a la princesa sin despertar las sospechas de su padre.

Los chaneques blancos, guardianes sobrenaturales de la naturaleza, conocían el secreto de los enamorados y contemplaban con agrado sus encuentros. Sin embargo, otros seres conocidos como chaneques negros descubrieron la relación y, movidos por la envidia, revelaron al rey la verdadera identidad del cocodrilo.

Al conocer el amor secreto de su hija, el rey ordenó acabar con Uspin. El príncipe fue atacado y quedó gravemente herido. Cuando Nanciyaga encontró a su amado agonizando, permaneció junto a él y lo cuidó hasta que logró recuperarse.

La tradición cuenta que la historia de los enamorados terminó vinculada para siempre con el paisaje de Catemaco. Una de sus versiones relata que Uspin finalmente se dirigió hacia Agaltepec, donde su destino quedó unido a la isla cuya silueta recuerda precisamente la figura de un enorme cocodrilo recostado sobre las aguas.

Desde entonces, la selva, las islas y las aguas de Catemaco conservan el recuerdo de Nanciyaga y Uspin, una historia de amor prohibido rodeada de nahuales, chaneques y antiguos secretos de Los Tuxtlas.

Así nació la leyenda de La Princesa Nanciyaga, una de las historias vinculadas a la Laguna de Catemaco y al lugar que actualmente lleva su nombre. La propia Reserva Ecológica Nanciyaga mantiene el componente legendario de su nombre dentro de la identidad cultural del sitio.
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